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Atender la salud mental en los servicios de salud materno-infantil

1 de cada 5 mujeres presentan algún problema de salud mental durante la etapa perinatal
SOM Salud Mental 360

Redacción

SOM Salud Mental 360
salud mental perinatal

Resumen

La incorporación de la salud mental perinatal en los servicios de maternidad es esencial según la OMS, destacando que una de cada cinco mujeres experimenta problemas mentales como ansiedad y depresión durante dicho periodo, afectando su bienestar y el del bebé. La Guía de la OMS recomienda entornos de apoyo en los servicios materno-infantiles, promoción y prevención en salud mental, y tratamiento adecuado, referiendo casos graves a especialistas. Para la exitosa integración de estos servicios se requiere planificación, colaboración con agentes sociales, atención especializada a necesidades individuales y una monitorización continua. Este enfoque integrador implica un cambio de paradigma y demanda un compromiso sostenido de todos los actores involucrados.
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La incorporación de la atención a la salud mental perinatal en los servicios de atención materno-infantiles es clave para una mejor salud tanto de la madre como del bebé durante el embarazo, el parto y hasta un año después del nacimiento del bebé. La Guía para la integración de la salud mental perinatal en los servicios de salud materno-infantil de la Organización Mundial de la Salud (OMS) así nos lo recuerda, y facilita información y recomendaciones sobre cómo puede hacerse promoción de la salud mental, prevención y atención a los problemas de salud mental perinatales en estos servicios.

Según los datos de la propia OMS, 1 de cada 5 mujeres presentan algún problema de salud mental durante la etapa perinatal, especialmente ansiedad y depresión. Una peor salud mental en este período puede afectar negativamente tanto a la salud de la mujer como al bienestar de sus bebés y familias. La crianza temprana puede ser estresante para la madre por los cambios que supone en la identidad de la mujer, su salud física, y su situación económica. Puede empeorar la sintomatología de aquellas mujeres con problemas de salud mental previos, y otras pueden experimentar por primera vez un problema de este tipo.

Los servicios de salud materno-infantil pueden ser un importante factor de protección para la salud mental de estas mujeres. Según la Guía, para ofrecer una atención de alta calidad estos servicios deben:

  • Ofrecer entornos de apoyo, respetuosos y no estigmatizantes. Debemos recordar que hasta 7 de cada 10 mujeres ocultan o minimizan sus síntomas.
  • Proporcionar promoción de la salud mental y prevención de sus problemáticas, mediante programas psicoeducativos, de gestión del estrés, apoyo social a las madres, parejas y familiares, promocionar el buen funcionamiento cotidiano y habilidades de la vida diaria, e identificar las situaciones de problemática de salud mental
  • Ofrecer tratamiento a los problemas de salud mental desde los servicios de salud materno-infantil cuando los síntomas son leves o moderados, y derivar a servicios especializados cuando son moderados o graves. El tratamiento siempre lo debe proporcionar un o una profesional con formación especializada.
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La salud mental materna

Para hacer una buena integración de la salud mental perinatal en los servicios de salud materno-infantil es necesario un proceso circular continuo que incluye:

  1. Planificación. Comprende desde el cribado de todas aquellas mujeres con problemas de salud mental perinatales, identificar cuáles de ellas podrían beneficiarse del apoyo a su salud mental, y también aquellos servicios que podrían ofrecer apoyo adicional.
  2. Preparación para la implementación. La Guía señala la importancia aquí de trabajar con los agentes de salud y sociales locales, como pueden ser los servicios de atención a la violencia machista, servicios especializados de salud mental, servicios domiciliarios, servicios sociales, programas de atención a la dependencia a sustancias, entidades del tercer sector y grupos de apoyo comunitarios. Asimismo, es importante en este paso de la integración la formación a los equipos profesionales de los servicios de salud materno-infantil y procesos de supervisión.
  3. Proporcionar apoyo y atender a necesidades especiales. Es importante asegurar que todas las mujeres que lo necesiten reciban apoyo a su salud mental, y que la atención que reciben esté adaptada a sus necesidades, teniendo en cuenta si hay problemas de salud mental previos, abuso o dependencia a tóxicos, autolesiones o ideas de suicidio, discapacidad, situaciones de violencia machista, de riesgo de exclusión social o recursos económicos insuficientes, embarazo en la adolescencia, etc.
  4. Monitorización y evaluación. La recopilación regular y planificada de información y su posterior análisis permiten evaluar el impacto de los servicios de salud mental en las mujeres atendidas, la consecución de los objetivos y hacer las adaptaciones necesarias para cumplir con los estándares de calidad establecidos.

La propia Guía señala que esta integración de la salud mental perinatal en los servicios de salud materno-infantil supone un cambio de paradigma, por lo que realizar los cambios de forma progresiva y planificada requiere de tiempo y de la apuesta y compromiso de todos los agentes implicados.

 

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