La duración del tratamiento varía según cada persona y el tipo de trastorno. En muchos casos se recomienda mantenerlo entre seis y doce meses, mientras que en depresiones recurrentes puede ser más prolongado.
Algunos antidepresivos, pero no todos, pueden afectar la libido o la respuesta sexual, pero también la propia depresión puede influir en estos aspectos.
Según la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS), los antidepresivos pueden aumentar el riesgo de pensamientos y conductas suicidas, especialmente al inicio del tratamiento o al cambiar la dosis.
Algunos antidepresivos pueden provocar cambios en el peso, pero no es algo que ocurra en todos los casos. A veces el aumento de peso se debe a la recuperación del apetito tras la mejoría del estado de ánimo.
Los antidepresivos no cambian quién eres. Su función es ayudar a restablecer el equilibrio químico del cerebro, aliviando los síntomas de la depresión y permitiendo que recuperes tu estado de ánimo y tu manera de ser habitual.