Preguntas y respuestas

Las personas del entorno del niño o del adolescente son los principales observadores y conocedores de su estado. Las primeras señales de alarma que nos pueden hacer sospechar que nuestro hijo o hija tiene una depresión son:

Puede ser que la persona que está deprimida no sea consciente de ello, si el trastorno se ha desarrollado gradualmente. A veces, intenta sobrellevar la depresión volcándose en otras tareas, como el trabajo o los estudios, pero esto puede provocarle aún más malestar.

Síntomas negativos

Los síntomas de la depresión pueden variar según la edad, el desarrollo cognitivo y emocional y la capacidad verbal de expresar emociones y sentimientos. Los adolescentes y los niños en edad puberal acostumbran a presentar los mismos síntomas. 

Detección precoz

Comparte tu malestar con tu entorno cercano de confianza (familia, amistades) y consulta con tu médico de cabecera para que valore tu situación y te pueda orientar.

Trastornos depresivos

En primer lugar, lo más importante es explicar a la persona que sabemos lo que le pasa y que entendemos el sufrimiento que padece. Este primer paso de empatía resulta fundamental para poder ayudar.

Hay diversos factores que nos pueden indicar que se está sufriendo una depresión. Son señales que nos pueden ayudar a diferenciarla de otros estados anímicos comunes y ayudarnos a tomar la decisión de pedir ayuda a nuestro centro de salud de referencia.