La respuesta corta es: mucho antes de lo que solemos pensar.
Infantil y primeros años de primaria
En esta etapa el objetivo no es hablar de sexualidad, sino de autoconocimiento y seguridad. Es un momento clave para sentar las bases.
Conviene nombrar correctamente las partes del cuerpo, sin usar diminutivos, y ayudar al niño a diferenciar entre partes públicas y partes íntimas, así como entre conductas que se pueden hacer en público y conductas que pertenecen al ámbito privado.
También es importante introducir el consentimiento en la vida cotidiana, por ejemplo, preguntando si le apetece un abrazo y respetando su respuesta. De este modo aprende que decir «no» es válido y que los límites personales se respetan.
Es importante nombrar correctamente las partes del cuerpo, sin usar diminutivos, y ayudar al niño a diferenciar entre partes públicas y partes íntimas
Paralelamente, se trabaja un reconocimiento básico de las emociones y sensaciones corporales: poder expresar «esto me gusta», «esto no me gusta» o «esto me hace sentir incómodo».
En niños con autismo, todo esto debe enseñarse de forma explícita, sin dar nada por supuesto.
Primaria media
A medida que crece, se amplía el componente social y afectivo. Se pueden empezar a explicar de manera sencilla los cambios básicos del cuerpo, sin dramatizar, junto con conceptos como amistad, cariño y confianza.
Es un buen momento para establecer reglas claras sobre el contacto físico, especificando quién puede ayudarle con su cuerpo y en qué situaciones concretas (por ejemplo, temas de higiene o salud). También resulta fundamental enseñar a diferenciar entre secretos buenos y secretos malos, y empezar una educación preventiva sobre el uso de la tecnología: entender que no todo lo que aparece en internet es real y que debe pedir ayuda a un adulto si algo le incomoda o le confunde.
En el caso del autismo grado 1, muchas normas sociales no se deducen de manera natural, por lo que es necesario ponerlas en palabras y repetirlas en distintos contextos.
Antes de la pubertad
Esta etapa es especialmente importante porque permite anticiparse a los cambios. Conviene explicar con antelación los cambios físicos y emocionales que van a aparecer, para reducir ansiedad y confusión. También se aborda la intimidad y el autocuidado, aclarando qué conductas son normales y en qué contextos son apropiadas, algo especialmente relevante en personas con autismo.
Se puede hablar de atracción, enamoramiento y fantasías de manera normalizada y sin juicios, introduciendo una distinción clave: una cosa es lo que yo siento y otra lo que puede sentir la otra persona. Aquí se trabaja de manera explícita la educación del límite y la reciprocidad.
Conviene explicar con antelación los cambios físicos y emocionales que van a aparecer y aclarar qué conductas son normales y en qué contextos son apropiadas.
Adolescencia
Se trabaja cómo son las relaciones afectivas reales, la importancia de una comunicación clara y directa, y el consentimiento explícito, sin asumir señales ambiguas. También es fundamental enseñar estrategias de gestión del rechazo.
Por último, es clave abordar el tema de la pornografía, explicando de forma clara que no es educación sexual ni un modelo real de relaciones, sino una representación distorsionada que no refleja vínculos sanos ni consentimiento verdadero.
Cómo favorecer el desarrollo afectivo sexual de los adolescentes con TEA