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Pregunta al experto

Autismo y transición a la vida adulta

El paso de la niñez a la vida adulta en el autismo es una etapa de cambios que comporta afrontar nuevos retos y que despierta muchos temores y dudas en la familia: queremos que sean cada vez más independientes, pero nos invade el miedo: ¿Podrá ir solo al instituto? ¿Sabrá gestionar los momentos de desregulación? ¿Sabrá manejarse con los amigos? ¿Cómo abordará sus primeras experiencias sexo-afectivas? En esta Pregunta al experto os daremos algunas pautas para acompañar a vuestros hijos e hijas en esta etapa llena de desafíos, fomentando su autonomía, en la medida de lo posible, y superando algunos de los miedos más comunes en las familias. ¡Envíanos tus preguntas!
José Durán
José Durán Salguero
Terapeuta ocupacional. Unidad hospitalaria especializada en discapacidad intelectual.
Parc Sanitari Sant Joan de Déu

A veces los padres sentimos culpa por este miedo: «Debería confiar más». No se trata de apagarlo, sino de preguntarte:

  • ¿Mi miedo me está ayudando o me está paralizando?
  • ¿Estoy pensando en riesgos reales o en escenarios catastróficos?
  • ¿Qué parte de este miedo habla de mí y no de él?

Es importante que os preguntéis qué situaciones está preparado para gestionar en una salida, y una vez hecho este análisis, enfocarnos en nticipar y trabajar aquellas que sabemos que no tiene tan desarrolladas.

Quizás podemos plantear un proceso paulatino y estructurado para poder evidenciar las dificultades que existen y poder revisar y ajustar nuevas estrategias.
 

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José Durán
José Durán Salguero
Terapeuta ocupacional. Unidad hospitalaria especializada en discapacidad intelectual.
Parc Sanitari Sant Joan de Déu

La idea de que, cuando el acompañamiento se reduce o desaparece, la persona no pueda desenvolverse de forma autónoma genera mucha inquietud. Sin embargo, la autonomía no surge de golpe ni aparece solo con la edad: es una habilidad que hay que enseñar, entrenar y potenciar de forma gradual.

Una buena manera de empezar es trabajar dentro de actividades que ya son conocidas y seguras. Aunque exista una rutina establecida en la que, hasta ahora, esa persona se ha apoyado mucho en vuestra ayuda, es posible introducir pequeños cambios sin romper la estructura. No se trata de retirar el apoyo, sino de transformarlo.

Por ejemplo, dentro de esas actividades cotidianas, podéis empezar a ofrecer espacios de decisión y reflexión, utilizando preguntas como: «¿Tú qué harías ahora?», «¿Qué crees que viene a continuación?» o «¿Cómo lo harías de otra manera?». Estas preguntas no buscan evaluar ni poner a prueba, sino invitar a pensar, a anticipar y a construir la acción desde dentro.

La autonomía no surge de golpe ni aparece solo con la edad: es una habilidad que hay que enseñar, entrenar y potenciar de forma gradual.

De este modo, el acompañamiento deja de ser solo directivo y pasa a ser facilitador. Os permite observar si todo el apoyo que ha recibido se está traduciendo, poco a poco, en capacidad de resolución, en anticipación y en comprensión de las secuencias. Es decir, si empieza a poder organizar por sí misma ciertos pasos dentro de actividades de la vida diaria, aunque todavía necesite validación o confirmación.

Este proceso es clave, porque la autonomía no significa hacerlo todo sin ayuda, sino saber qué hacer cuando no hay instrucciones inmediatas: saber preguntarse, consultar un guion, buscar una referencia o pedir apoyo de forma ajustada. Enseñar a generar esas instrucciones internas es tan importante como la tarea en sí.

En definitiva, fomentar la autonomía no pasa por eliminar la estructura, sino por enseñar a crearla. Y eso se hace mejor desde lo conocido, con pequeños márgenes de elección, con permiso para equivocarse y con un acompañamiento que poco a poco se vuelve menos visible, pero no desaparece de golpe.

Adolescente autismo

El adolescente con trastorno del espectro del autismo

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José Durán
José Durán Salguero
Terapeuta ocupacional. Unidad hospitalaria especializada en discapacidad intelectual.
Parc Sanitari Sant Joan de Déu

Cuanto antes pueda entenderlo de una manera ajustada a su edad. No hay una edad «correcta» única, pero sí una idea clave. no es una conversación puntual, es un proceso que evoluciona con él.

En la preadolescencia y la adolescencia, no decirlo suele ser más dañino que decirlo, porque el contraste con los demás es mayor. Si no se lo explicamos, él igualmente construirá una explicación en base a sus sensaciones o las experiencias vividas por el resto de personas del entorno. Y suele ser peor.

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José Durán
José Durán Salguero
Terapeuta ocupacional. Unidad hospitalaria especializada en discapacidad intelectual.
Parc Sanitari Sant Joan de Déu

Cuando pensamos en ayudar a una persona autista a imaginar su futuro, solemos hacerlo desde una buena intención, pero muchas veces desde un lugar que no tiene en cuenta cómo se vive el futuro desde el TEA. Para muchas personas autistas, el futuro no es un espacio de posibilidades, sino un territorio incierto, abstracto y cargado de expectativas ajenas. Por eso, antes de preguntarnos qué decir, conviene detenernos en cómo y desde dónde acompañar

Las preguntas directas sobre el futuro suelen bloquear porque se viven como una evaluación y no como una invitación a reflexionar. Antes de hablar de planes, es necesario crear un presente seguro donde imaginar no suponga miedo a fallar. Empezar por hablar de sensaciones y experiencias actuales permite construir autoconocimiento sin exigir decisiones. Hacer el futuro pequeño, concreto y reversible lo vuelve más manejable y menos amenazante.

Hemos de respetar los tiempos, ofrecer la oportunidad de no tener respuestas y dar la calma y el espacio para el no saber.
 

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José Durán
José Durán Salguero
Terapeuta ocupacional. Unidad hospitalaria especializada en discapacidad intelectual.
Parc Sanitari Sant Joan de Déu

Aunque es muy difícil valorar la situación por la falta de contexto, tendríamos que poder analizar qué es lo que ocurre para que evite o le sea difícil llevar a cabo esta actividad.

Puede ser que la problemática sea sensorial (el contacto con el agua, la acústica del baño, olores, a nivel de sensaciones térmicas, etc.), estructural (horario o momento del día) o una dificultad en la planificación o ejecución de la actividad. Hay veces que ofrecer apoyos visuales para la secuenciar la tarea o cambiar el momento del día puede ayudar. Incluso ponerlo en un horario escogido. No podemos olvidarnos tampoco que el estado emocional de la persona en muchas ocasiones puede afectar en la funcionalidad habitual.

El objetivo debe ser recuperar un mínimo de cuidado constante, construyendo un rutina paso a paso, pero sin exigencias totales.

Un mensaje muy importante para vosotros como familia es este: ayudarle con la higiene no es retroceder en su autonomía, es ajustarla a lo que ahora puede sostener. A veces, apoyar más durante un tiempo permite que más adelante pueda asumirlo mejor.

A veces el objetivo inicial no es que se duche todos los días, sino recuperar un mínimo de cuidado constante: lavarse, cambiarse, ducharse ciertos días...e ir construyendo la rutina paso a paso. Una progresión realista funciona mucho mejor que la exigencia total.

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José Durán
José Durán Salguero
Terapeuta ocupacional. Unidad hospitalaria especializada en discapacidad intelectual.
Parc Sanitari Sant Joan de Déu

En estos casos vuelve a ser fundamental entender el contexto y el origen de la dificultad, ya que la capacidad de autorregulación en entornos como el metro no depende solo de la persona, sino también de las condiciones en las que se expone al entorno.

El punto de partida debe ser siempre el trabajo de anticipación. Es clave que la persona sepa con antelación qué va a ocurrir: cuál será el recorrido, qué pasos implica, cuántas paradas habrá, cuánto tiempo aproximado durará el trayecto y qué sensaciones puede encontrar por el camino. Conocer lo que va a pasar reduce de manera muy significativa la ansiedad asociada a la imprevisibilidad.

Esta anticipación puede empezar a trabajarse fuera del contexto real, utilizando vídeos, fotografías o recorridos virtuales que permitan reconocer el espacio, la afluencia de personas, los sonidos o la distribución del lugar. Familiarizarse previamente con el entorno facilita que, cuando llegue el momento real, la experiencia no sea completamente nueva ni amenazante.

Es clave el trabajo de anticipación. Conocer lo que va a pasar reduce de manera muy significativa la ansiedad asociada a la imprevisibilidad.

De manera paralela, es muy recomendable secuenciar la actividad concreta, en este caso el uso del metro. No se trata de hacer el trayecto completo, sino de descomponerlo en pasos progresivos y asumibles: primero el desplazamiento de casa a la parada, después bajar al andén, más adelante realizar un trayecto de una sola parada, luego dos, y así sucesivamente. Esta exposición gradual permite que el sistema nervioso se vaya adaptando sin llegar al desbordamiento.

A medida que se realizan estas aproximaciones, es importante identificar qué situaciones resultan más estresantes y qué estrategias espontáneas utiliza la persona para regularse (movimiento corporal, repetición, balanceo, regulación auditiva, estimulación propioceptiva, etc.). Estas conductas no deben verse como un problema a eliminar, sino como intentos legítimos de autorregulación.

A partir de ahí, se pueden buscar alternativas o adaptaciones que faciliten esa autorregulación en el entorno: permitir el uso de auriculares, introducir objetos reguladores, ajustar el momento del trayecto o modificar pequeñas variables que hagan la experiencia más tolerable.

Es importante recordar que limitar o prohibir las conductas de autorregulación no es una opción adecuada, ya que hacerlo suele aumentar la ansiedad y el malestar, y puede llevar a una experiencia mucho más negativa. La regulación no se construye desde la restricción, sino desde el acompañamiento, la comprensión y el ajuste del entorno a las necesidades reales de la persona.

Regulación sensorial

Estrategias para la autorregulación sensorial en personas autistas


 

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José Durán
José Durán Salguero
Terapeuta ocupacional. Unidad hospitalaria especializada en discapacidad intelectual.
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Para fomentar el paseo, es mejor empezar muy poco a poco, con trayectos cortos y bien delimitados, por ejemplo: caminar cinco minutos y volver o caminar hasta un punto concreto y volver. También nos ayuda mucho darle un objetivo concreto al caminar (ir a comprar algo, recoger algo) y contar siempre con una salida segura previamente pactada. Ajustar horarios y reducir estímulos molestos también facilita el proceso. Lo más importante es reforzar el intento, no la distancia, y evitar que el paseo se viva como una obligación.

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José Durán
José Durán Salguero
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Lo ideal sería construir un vínculo que favorezca que un hijo pida ayuda, eso pasa, fundamentalmente, por establecer una relación sana en la que no se sienta juzgado ni invalidado por lo que hace, decide o siente. Cuando un hijo percibe que sus errores o elecciones no son las acertadas y generan reproches, críticas o decepción, aprende rápidamente que callar es más seguro que mostrarse vulnerable. En cambio, cuando se siente acompañado y comprendido, aunque se equivoque, la confianza tiene espacio para crecer.

Este tipo de vínculo no se basa en estar siempre de acuerdo, sino en transmitir de forma constante el mensaje de: «puedo no compartirlo, pero sigo aquí contigo». Validar no es justificarlo todo, es reconocer su experiencia emocional y mostrar disponibilidad para caminar a su lado mientras aprende.

Es importante entender que la confianza no es algo estático, sino un proceso continuo y dinámico. Se construye día a día, en las pequeñas interacciones, en cómo reaccionamos cuando algo sale mal, en si escuchamos antes de corregir, en si acompañamos antes de intervenir. Cada una de esas experiencias va moldeando si pedir ayuda es vivido como algo seguro o como un riesgo.

La confianza se construye día a día, en las pequeñas interacciones, en cómo reaccionamos cuando algo sale mal, en si escuchamos antes de corregir, en si acompañamos antes de intervenir.

Además, conviene tener presente que durante los procesos madurativos es habitual que aparezca una etapa de desapego. En la adolescencia y la juventud, los hijos suelen tomar cierta distancia como parte natural de la construcción de su identidad. Esto no implica pérdida de confianza ni rechazo al vínculo, sino una necesidad de diferenciarse y afirmarse como personas individuales. Forzar cercanía en ese momento suele alejar más; respetar el espacio, sin desaparecer emocionalmente, suele acercar a largo plazo.

En este sentido, acompañar también significa estar disponibles sin invadir, mostrar interés sin interrogatorio y dejar claro que el apoyo no depende de que haga las cosas «bien». Cuando un hijo sabe que podrá volver incluso después de haberse alejado, la confianza se fortalece.

Mare escoltant a un fill adolescent

¿Por qué es tan importante validar las emociones de nuestros hijos?

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José Durán
José Durán Salguero
Terapeuta ocupacional. Unidad hospitalaria especializada en discapacidad intelectual.
Parc Sanitari Sant Joan de Déu

Lo más importante al empezar el instituto es entender que tu hijo no tiene que hacerlo todo solo desde el primer día. La idea no es dejar de adyudarlo de golpe, sino enseñarle cómo organizarse y acompañarle mientras aprende. Algunas ideas:

  • Utilizar un sistema único y constante para organizarse: carpetas por asignatura, estuche único para el instituto, etc.)
  • Evitar la improvisación lo máximo posible.
  • Usar listas visuales, check-list plastificada para revisar tareas: al inicio lo hacéis juntos y progresivamente vais dando menos apoyo.
  • Tener una agenda visual y estructurada: es mejor utilizar solo un sistema de recordatorio, ya que si no la información podría dispersarse.
  • Enseñarle cómo organizar el material o preparar la mochila: hacerlo siempre de manera rutinaria, en la misma hora o tras la misma actividad y siguiendo siempre el mismo orden.
  • Usar alarmas o temporizadores puede ser una herramienta útil, pero sin que genere presión o rechazo.

No debemos tener miedo a los desajustes o a los olvidos; aunque nos asuste y pueda hacernos sentir que hay retroceso, realmente nos informa de que hay necesidad de reajustar o de que algo pasa.

Grupo de niños y niñas corriendo hacia el recreo

Atender al alumnado autista en el entorno educativo

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José Durán
José Durán Salguero
Terapeuta ocupacional. Unidad hospitalaria especializada en discapacidad intelectual.
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Esta es una pregunta muy importante, y te diría que no hay una respuesta única, pero sí una idea central: mantenerse en un espacio (la universidad) cuando solo vive sensación de fracaso y desgaste puede que emocionalmente no haga que sea resiliente, más bien puede generar dolor.

Ahora bien, abandonar no significa rendirse ni fracasar. Pero siempre hay que hacer una lectura de la situación y hacernos algunas preguntas: 

  • ¿El problema es la universidad en sí o las condiciones en las que la está cursando los estudios?: puede ser que el problema sea el ritmo, la sobrecarga de trabajos, la falta de apoyos o adaptaciones o el formato (demasiado abstracto, muy autónomo). En este caso, pedir adaptaciones, reducir la carga, cambiar de grado o pasar a tiempo parcial puede cambiar completamente la experiencia.
  • ¿Qué coste emocional está teniendo continuar?: si vemos ansiedad constante, bloqueo, evitación, tristeza, pérdida de confianza o síntomas físicos, eso pesa más que tener que seguir en la universidad. La salud mental no es el precio que hay que pagar por un título.
  • ¿Tiene alternativas con sentido para él?:
    • Ciclos formativos.
    • Certificados profesionales.
    • Inserción laboral con apoyos.
    • Un paréntesis para trabajar y reorganizarse.
    • Combinar trabajo y estudios más prácticos.
Alumnos en una aula universitaria.

Consejos para cursar estudios superiores con autismo

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José Durán
José Durán Salguero
Terapeuta ocupacional. Unidad hospitalaria especializada en discapacidad intelectual.
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Lo primero y más importante es entender que lo que a menudo interpretamos como falta de motivación puede ser, en realidad, una forma de autoprotección o una necesidad de refugio tras experiencias negativas previas. Cuando ha habido fracaso, presión o sensación de incapacidad, retirarse puede ser la única estrategia que la persona ha encontrado para no volver a sufrir.

En una situación así, y sin disponer de todo el contexto, es difícil plantear soluciones directas. Por eso, el primer paso debería ser valorar qué ocurrió durante esa etapa, qué fue especialmente difícil o doloroso, y analizar si hay aspectos que podrían cambiarse en el futuro (ritmo, entorno, tipo de exigencia, apoyos, formato de aprendizaje…).

Lo que a menudo interpretamos como falta de motivación puede ser, en realidad, una forma de autoprotección o una necesidad de refugio tras experiencias negativas previas.

A partir de ahí, cobra mucha importancia explorar intereses y fortalezas. Reactivar no suele funcionar desde la obligación, sino desde experiencias que generen satisfacción, sensación de competencia y control. Promover actividades alineadas con sus intereses puede ser una vía mucho más eficaz para recuperar la iniciativa.

Todo esto es especialmente relevante, porque la autoestima puede haber quedado muy dañada durante bachillerato. Antes de pedir nuevos esfuerzos académicos o laborales, suele ser necesario reconstruir la confianza en uno mismo y la percepción de «sí puedo», aunque sea en ámbitos pequeños y muy concretos.

Joves aïllats

Cuando el exterior hiere demasiado

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José Durán
José Durán Salguero
Terapeuta ocupacional. Unidad hospitalaria especializada en discapacidad intelectual.
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La respuesta corta es: mucho antes de lo que solemos pensar.

Infantil y primeros años de primaria 

En esta etapa el objetivo no es hablar de sexualidad, sino de autoconocimiento y seguridad. Es un momento clave para sentar las bases.

Conviene nombrar correctamente las partes del cuerpo, sin usar diminutivos, y ayudar al niño a diferenciar entre partes públicas y partes íntimas, así como entre conductas que se pueden hacer en público y conductas que pertenecen al ámbito privado. 

También es importante introducir el consentimiento en la vida cotidiana, por ejemplo, preguntando si le apetece un abrazo y respetando su respuesta. De este modo aprende que decir «no» es válido y que los límites personales se respetan.

Es importante nombrar correctamente las partes del cuerpo, sin usar diminutivos, y ayudar al niño a diferenciar entre partes públicas y partes íntimas

Paralelamente, se trabaja un reconocimiento básico de las emociones y sensaciones corporales: poder expresar «esto me gusta», «esto no me gusta» o «esto me hace sentir incómodo».

En niños con autismo, todo esto debe enseñarse de forma explícita, sin dar nada por supuesto.

Primaria media 

A medida que crece, se amplía el componente social y afectivo. Se pueden empezar a explicar de manera sencilla los cambios básicos del cuerpo, sin dramatizar, junto con conceptos como amistad, cariño y confianza. 

Es un buen momento para establecer reglas claras sobre el contacto físico, especificando quién puede ayudarle con su cuerpo y en qué situaciones concretas (por ejemplo, temas de higiene o salud). También resulta fundamental enseñar a diferenciar entre secretos buenos y secretos malos, y empezar una educación preventiva sobre el uso de la tecnología: entender que no todo lo que aparece en internet es real y que debe pedir ayuda a un adulto si algo le incomoda o le confunde.

En el caso del autismo grado 1, muchas normas sociales no se deducen de manera natural, por lo que es necesario ponerlas en palabras y repetirlas en distintos contextos.

Antes de la pubertad 

Esta etapa es especialmente importante porque permite anticiparse a los cambios. Conviene explicar con antelación los cambios físicos y emocionales que van a aparecer, para reducir ansiedad y confusión. También se aborda la intimidad y el autocuidado, aclarando qué conductas son normales y en qué contextos son apropiadas, algo especialmente relevante en personas con autismo.

Se puede hablar de atracción, enamoramiento y fantasías de manera normalizada y sin juicios, introduciendo una distinción clave: una cosa es lo que yo siento y otra lo que puede sentir la otra persona. Aquí se trabaja de manera explícita la educación del límite y la reciprocidad.

Conviene explicar con antelación los cambios físicos y emocionales que van a aparecer y aclarar qué conductas son normales y en qué contextos son apropiadas.

Adolescencia

Se trabaja cómo son las relaciones afectivas reales, la importancia de una comunicación clara y directa, y el consentimiento explícito, sin asumir señales ambiguas. También es fundamental enseñar estrategias de gestión del rechazo.

Por último, es clave abordar el tema de la pornografía, explicando de forma clara que no es educación sexual ni un modelo real de relaciones, sino una representación distorsionada que no refleja vínculos sanos ni consentimiento verdadero.

Desarrollo afectivo-sexual tea

Cómo favorecer el desarrollo afectivo sexual de los adolescentes con TEA

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José Durán
José Durán Salguero
Terapeuta ocupacional. Unidad hospitalaria especializada en discapacidad intelectual.
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Las mujeres con autismo pueden ser más vulnerables no por el autismo en sí, sino por cómo interactúan sus características con un mundo que no siempre es seguro. La idea importante es esta: no puedes eliminar el riesgo, pero sí puedes reducirlo mucho dotándola de herramientas. Y eso empieza mucho antes de que aparezcan las relaciones de pareja.

Lo primero: entender dónde está la vulnerabilidad real. Muchas chicas con autismo tienen dificultades en detectar las intenciones de los otros, la manipulación, y también para identificar las señales de incomodidad propias. En ocasiones, los ataques continuos de los entornos sociales que afectan a la autoestima y la necesidad de sentirse parte del grupo pueden llevar a exponerse a situaciones de acoso o violencia.

Una protección clave es que aprenda, desde niña, que:

  • Su cuerpo es suyo.
  • Puede decir no, incluso a adultos o personas queridas.
  • No debe justificar su incomodidad.
  • Si algo no le hace sentir bien, eso es suficiente razón.

Esto se entrena en lo cotidiano, respetando cuando no quiere abrazos o besos, nombrando la incomodidad: «Veo que no te ha gustado, tienes derecho». Y evitando mensajes del tipo: «no exageres» o «sé educada». Si aprende que su malestar es válido, tiene muchas más probabilidades de protegerse.

Ayudarla a construir una identidad donde su valor no dependa de gustar a otros protege más que cualquier charla puntual sobre violencia.

Hay que hablar explícitamente de:

  • Consentimiento claro (no interpretado).
  • Relaciones sanas versus relaciones controladoras.
  • Señales de alerta explicadas de forma concreta, por ejemplo: «Si te controla la ropa, no es cuidado»; «Si te aísla de tus amigas, no es amor»; «Si te hace sentir culpable a menudo, es una señal importante».

Fortalecer la autoestima es prevención directa. Por eso, es fundamental ayudarla a construir una identidad donde su valor no dependa de gustar a otros. Esto protege más que cualquier charla puntual sobre violencia.

Puede ser muy útil entrenar situaciones y no esperar que pasen: analizar situaciones hipotéticas, practicar respuestas concretas... Esto no es sobreprotección, es ensayo de vida real. Y también será clave mantener un canal abierto y sin juicio, porque las chicas que piden ayuda suelen hacerlo cuando ya han cruzado un límite, y solo lo harán si sienten que no serán juzgadas.

Chicas TEA

¿Por qué ser mujer con autismo te hace más vulnerable?

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José Durán
José Durán Salguero
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Tu preocupación es totalmente comprensible. El miedo a que una persona con autismo pueda ser engañada, manipulada o dañada en entornos online es muy habitual, y tiene sentido. 

Relacionarse online puede ser una oportunidad siempre que no sea en solitario, sino con acompañamiento y aprendizaje. Prohibir rara vez protege a largo plazo; enseñar, anticipar y estar disponibles, sí.

Para muchas personas TEA, la interacción online no es necesariamente peor que la presencial, y en algunos casos puede ser incluso más accesible:

  • Permite más tiempo para pensar respuestas.
  • Reduce la presión social directa.
  • Facilita conectar desde intereses compartidos.
  • Ofrece mayor sensación de control.

Por eso es importante establecer normas claras, concretas y explicitas (no dar datos personales ni bancarios, nada de fotos íntimas).

Es clave evidenciar señales de alerta de manera explícita para poder identificarlas y explicarle que si algo genera malestar o incomoda, podemos parar la conversación e incluso finalizar la relación.

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José Durán Salguero
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Podemos ayudarle a buscar actividades que se centren en intereses significativos para él donde encontrar compañeros. Y complementar ese proceso a través del acompañamiento en la identificación de riesgos o situaciones de violencia o abuso.

Ocio adolescentes tea

Cómo ayudar a un adolescente con TEA a socializar

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Para promover la autonomía, lo primero es cambiar la idea de lo que entendemos por autonomía, porque este punto es clave. Autonomía no significa independencia absoluta ni hacerlo todo solo, sino poder tomar decisiones dentro de sus posibilidades, participar activamente en su propia vida, saber pedir ayuda, usar apoyos sin vergüenza y tener cierto control sobre lo cotidiano.

Este proceso no empieza en la edad adulta, sino desde pequeños, y debe trabajarse de forma progresiva, aumentando poco a poco la dificultad y la exigencia de las tareas según lo que pueda sostener en cada momento. La autonomía se construye paso a paso, no de golpe.

Una estrategia muy eficaz es crear espacios controlados dentro del hogar, donde pueda practicar la toma de decisiones y la gestión de tareas en un entorno seguro. Actividades cotidianas como poner una lavadora, preparar la mochila o colaborar en casa son oportunidades reales de aprendizaje si se acompañan bien.

Podemos crear espacios en el hogar donde pueda practicar la toma de decisiones y la gestión de tareas cotidianas de casa. La autonomía se debe trabajar desde pequeños y de manera progresiva.

En este acompañamiento, los apoyos visuales y las secuencias paso a paso son fundamentales. Tener claro qué hacer primero, después y al final reduce la ansiedad y permite que pueda realizar la tarea con menos ayuda directa de la persona adulta. Estos apoyos no generan dependencia: enseñan a funcionar.

A partir de ahí, el objetivo no es retirar el apoyo, sino ir transformándolo, dejando que los materiales y las rutinas sustituyan poco a poco la presencia constante del adulto. De este modo, la autonomía no se vive como una exigencia, sino como una experiencia posible y segura.

Terapia ocupacional

Facilitar el día a día a las personas con dificultades funcionales

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Las posibilidades tras la escolarización de las personas con autismo y altas necesidades de apoyo dependen en gran medida del tipo y del nivel de apoyos que precisen, ya que estos son los que determinan las oportunidades reales y las vías a las que puedan optar. Pero no solo influyen las necesidades de la persona: el contexto también es decisivo.

El acceso a recursos varía de forma muy significativa según el municipio o la región en la que se viva. La disponibilidad de servicios, los criterios de acceso, las listas de espera y el tipo de apoyos ofrecidos pueden ser muy diferentes de un territorio a otro, incluso dentro de una misma comunidad autónoma.

Entre las opciones existentes se encuentran los recursos ocupacionales y centros de día, el empleo protegido o con apoyos muy intensivos, así como distintos modelos de vivienda con apoyos. Estas alternativas permiten ofrecer estructura, acompañamiento y calidad de vida adaptada, pero no están igualmente disponibles en todos los lugares ni para todos los perfiles.

Hablar del futuro de las personas con altas necesidades de apoyo obliga a tener en cuenta no solo el diagnóstico y el perfil de apoyos, sino también dónde vive y qué recursos existen en ese entorno.

Es importante reconocer que, aunque el sistema no está plenamente adaptado ni cubre todas las necesidades de todas las personas del espectro, sí existen posibilidades que pueden dar respuesta parcial o ajustada. Sin embargo, en muchos casos, el acceso real a estos recursos sigue estando más vinculado al ámbito privado que al sistema público, lo que genera desigualdades territoriales y una sobrecarga importante para las familias.

Por todo ello, hablar del futuro de las personas con altas necesidades de apoyo obliga a tener en cuenta no solo el diagnóstico y el perfil de apoyos, sino también dónde se vive, qué recursos existen en ese entorno y qué planificación puede hacerse con tiempo. La calidad de vida en la edad adulta depende menos del diagnóstico en sí y mucho más de la disponibilidad, continuidad y coordinación de los apoyos.


 

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Muchas personas autistas no fracasan en las entrevistas porque no sean válidas para el trabajo, sino porque la entrevista evalúa habilidades sociales implícitas, no capacidad real. Eso ya coloca el problema en otro sitio.

Ensayar la entrevista ayuda muchísimo: («háblame de ti», «cuáles son tus puntos fuertes», «por qué quieres este trabajo») con respuestas breves y claras, mejor trabajar respuestas estructuradas y concretas que largas o emocionales, practicar el tono, el volumen y la duración, sin exigir «naturalidad». Lo importante es comprensión, no carisma.  Anticipar preguntas incómodas y tener una respuesta preparada, incluso si es sencilla.

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En España, las empresas están obligadas a realizar ajustes razonables en el puesto de trabajo para personas con discapacidad, incluidas las personas autistas, con el objetivo de garantizar la igualdad de oportunidades y evitar la discriminación. Aunque el marco legal existe, su aplicación es desigual. 

  • Reconocimiento de discapacidad: la obligación es clara cuando existe discapacidad reconocida (habitualmente ≥33%). Sin ese reconocimiento, no siempre es exigible, aunque muchas empresas los aplican como buenas prácticas. 
  • No todos los ajustes son obligatorios: debe pasar un test de razonabilidad y proporcionalidad (coste, tamaño de la empresa, impacto en la organización). 
  • El ajuste es individual: no hay una lista cerrada; depende del puesto y de la persona.
Empresa neuroinclusiva

¿Cómo hacer que una empresa sea neuroinclusiva?

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Ayudar a personas autistas adultas a explorar sus intereses profesionales sin desbordarles implica, antes de todo, bajar la exigencia y eliminar la idea de decisión definitiva: explorar no es elegir para siempre, sino conocerse mejor. Podemos partir de intereses ya existentes y de actividades conocidas, dividir el proceso en pasos muy pequeños, con principio y fin claros, y priorizar experiencias reales y breves en las que el resultado final sea lo menos importante.

La estructura externa (calendarios, objetivos concretos, tiempos limitados y apoyos visibles) es clave para reducir ansiedad y facilitar la regulación. Es fundamental validar el descarte como un avance, respetar los ritmos personales y contar con un acompañamiento que no empuje decisiones, sino que traduzca lo complejo a concreto y sostenga el proceso desde la seguridad.

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Terapeuta ocupacional. Hospital de día de Numància. Programa TEA.

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Neuropsicóloga y psicóloga general sanitaria. Project manager del programa PLATEA

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Publicación: 26 de Marzo de 2026
Última modificación: 5 de Mayo de 2026

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