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¿Por qué algunas personas jóvenes tienen pensamientos suicidas?

Un estudio liderado por el Parc Sanitari Sat Joan de Déu analiza los factores de riesgo y de protección del suicidio
Regina Vila Badia

Dra. Regina Vila Badia

Psicóloga postdoctoral del grupo MERITT. Unidad de Investigación y Desarrollo.
Parc Sanitari Sant Joan de Déu
Judith Usall i Rodié

Dra. Judith Usall i Rodié

Psiquiatra Sénior del Centro de Salud Mental de Adultos de Cornellà. Coordinadora del grupo Etiopatogenia y Tratamiento de los Trastornos Mentales Graves
Parc Sanitari Sant Joan de Déu
Chica joven sentada en el suelo llorando.
©Rido via Canva.com

Resumen

Los pensamientos y conductas suicidas en personas jóvenes están influenciados por una combinación de factores, como experiencias adversas durante la infancia, problemas emocionales actuales y desconexión social. Estos factores no actúan de manera aislada, sino que se interrelacionan, aumentando el riesgo de que un joven pueda desarrollar pensamientos o conductas suicidas. Comprender estos elementos puede ayudar en la detección precoz y en la prevención.
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Las conductas suicidas en personas jóvenes son un importante problema de salud pública en todo el mundo. El suicidio es una de las principales causas de muerte entre adolescentes y adultos jóvenes, que en las últimas décadas ha experimentado un preocupante aumento.

Pero el suicidio no aparece de repente. Normalmente forma parte de un proceso que puede empezar con:

  • Pensamientos pasivos sobre la muerte.
  • Ideas suicidas.
  • Intentos de suicidio.

La mayoría de jóvenes que tienen pensamientos suicidas no llegan a realizar un intento, pero hay un grupo que sí evoluciona hacia conductas más graves. Entender lo que marca esta diferencia es clave para poder prevenir.

El estudio Conductas suicidas entre los jóvenes estudiantes de Cataluña: factores de riesgo y protección (PROSIA-Y), que ha llevado a cabo el Parc Sanitari Sant Joan de Déu con la financiación de El Observatori Social de Fundación “la Caixa”, ayuda a entender mejor qué factores pueden estar relacionados con esta conducta. El estudio se ha realizado con 3.403 jóvenes de Cataluña entre 16 y 29 años, con contextos urbanos y rurales diversos, para tener una imagen bastante representativa de la realidad de los jóvenes. 
 

Pregunta al experto

Prevenir el suicidio juvenil

¿Cuál es la frecuencia de los pensamientos suicidas en las personas jóvenes?

Los resultados del estudio demuestran que los pensamientos y las conductas relacionadas con el suicidio son relativamente frecuentes entre las personas jóvenes:

  • El 31,5% ha tenido ideación suicida a lo largo de la vida.
  • El 10,8% ha realizado algún intento de suicidio.
  • El 25,9% ha presentado conductas de autolesión sin intención de muerte.

Como se refleja en otros estudios, los pensamientos suicidas son mucho más frecuentes que los intentos. En ese caso, aproximadamente uno de cada tres jóvenes con ideación suicida también ha hecho algún intento. Y se observa que estas situaciones son más frecuentes en mujeres que en varones.

La suma e interacción de varios factores

El mensaje central del estudio es que los pensamientos y conductas suicidas en jóvenes no suelen aparecer por una sola causa. Más bien, se explican cómo la suma y la interacción de diferentes factores .

Por lo general, estos factores tienen que ver con:

  • Experiencias de vida, especialmente experiencias difíciles en la infancia (como el maltrato emocional o la negligencia).
  • Estado emocional actual, sobre todo síntomas de ansiedad y depresión.
  • Relaciones sociales, tales como la soledad o sentirse desconectado de los demás.
  • Contexto familiar, incluyendo el apoyo, la comunicación y el clima emocional en casa.

Estos datos ayudan a entender por qué es tan difícil predecir quién va a hacer un intento de suicidio mirando un solo factor.

Las conductas suicidas en jóvenes se explican como la suma y la interacción de distintos factores relacionados con las experiencias difíciles en la infancia, el estado emocional actual, las relaciones sociales y el contexto familiar.

¿Cuáles son los principales factores de riesgo del pensamiento y la conducta suicida?

Experiencias durante la infancia

Uno de los resultados más consistentes es el peso de las experiencias adversas durante la infancia, especialmente:

  • Abuso emocional (humillaciones, desprecio, insultos, hacer sentir inútil...). Es especialmente relevante al contar los pensamientos suicidas.
  • Negligencia física (falta de cuidados básicos, desatención importante). Aparece como un factor muy destacado cuando se hablaba de intentos suicidas (pasar de pensarlo a dar un paso).

Es decir, lo que vivimos de pequeños puede dejar una huella en cómo nos valoramos, cómo regulamos emociones y cómo pedimos ayuda.

Ansiedad y depresión

Los síntomas de ansiedad aparecen como uno de los factores más importantes tanto en la ideación suicida como en los intentos. Se trata del factor central cuando se mira al conjunto, ya que es un elemento que conecta con otros muchos y que puede «activar» o mantener el riesgo. Esto no quiere decir que la ansiedad «cause» el suicidio, sino que, cuando es intensa y sostenida, puede aumentar el malestar y la sensación de no tener salida. La ansiedad puede aumentar:

  • La sensación de angustia constante.
  • La dificultad para regular emociones.
  • La sensación de querer escapar del malestar.

Por otra parte, la depresión y el hecho de tener un diagnóstico de salud mental también se relacionan con mayor riesgo.

Soledad y desconexión social

La sensación de soledad desempeña un papel muy importante, sobre todo en la aparición de los pensamientos suicidas. La soledad aquí no es sólo estar solo, sino sentir que no hay nadie disponible, que no encajo, o que soy una carga.

La investigación sugiere que la soledad puede actuar como puente entre las experiencias difíciles del pasado y los problemas emocionales actuales. Cuando una persona se siente desconectada, puede aumentar la sensación de no pertenecer o de ser una carga para los demás.

Prevencion suicidio

Prevenir el suicido juvenil: nos concierne a todos

Los factores protectores: apoyo y satisfacción con la vida

Una parte especialmente relevante del estudio es que no sólo analiza los factores de riesgo, sino también los factores de protección frente a los pensamientos y las conductas suicidas. Algunos elementos protectores importantes son:

  • El apoyo social percibido. No significa tener muchas amistades, sino tener al menos una o dos personas con las que sentirse seguro para hablar. Sentirse escuchado y comprendido puede marcar una gran diferencia en momentos de crisis.
  • Un buen clima familiar (cohesión, capacidad de adaptarse a los cambios, apoyo emocional). No se trata de familias «perfectas», sino de entornos donde existe comunicación emocional, disponibilidad y capacidad de reparar conflictos.
  • La satisfacción con la vida. No significa estar siempre bien, sino poder identificar cosas que dan sentido al día a día, como las relaciones, los estudios, proyectos, aficiones u objetivos personales. Es decir, sentir que la vida tiene sentido o que hay cosas que merecen la pena).

La soledad puede actuar como puente entre las experiencias difíciles del pasado y los problemas emocionales actuales. Cuando una persona se siente desconectada, puede aumentar la sensación de no pertenecer o de ser una carga para los demás.

Cuando estos factores están presentes, pueden actuar como una almohada ante el malestar emocional y reducir la probabilidad de que los pensamientos suicidas aparezcan o se mantengan. Estos resultados recuerdan que la prevención del suicidio no pasa sólo por reducir el malestar, sino también por fortalecer los vínculos, el apoyo social y el sentido de vida.

¿Qué podemos hacer para prevenir las conductas suicidas?

Estos resultados refuerzan la idea de que la prevención del suicidio en jóvenes no puede centrarse sólo en un solo factor. Para ser efectiva, debe ser global y actuar en distintos ámbitos a la vez: familiar, emocional, social y comunitario.

Prevención precoz

Una de las ideas más claras del estudio es la importancia de detectar situaciones de riesgo desde la infancia para poder intervenir antes de que el malestar se cronifique. Algunos factores que pueden aumentar la vulnerabilidad a largo plazo son:

  • Ambientes familiares muy conflictivos.
  • Situaciones de maltrato o negligencia.
  • Dificultades emocionales tempranas.

También es clave apoyar a las familias. La prevención no pasa sólo por identificar el riesgo, sino por ayudar a crear entornos seguros, estables y emocionalmente protectores, con buena comunicación y apoyo afectivo.

La prevención del suicidio en jóvenes no puede centrarse sólo en un solo factor y debe actuar en distintos ámbitos a la vez: familiar, emocional, social y comunitario.

Detección y tratamiento precoz de los problemas emocionales

El estudio muestra que los síntomas emocionales actuales, especialmente la ansiedad y la depresión, desempeñan un papel muy importante. Detectar y tratar en breve la ansiedad, la depresión y los problemas de regulación emocional puede reducir el riesgo de que el malestar evolucione hacia pensamientos o conductas suicidas más graves.

Esto refuerza la importancia de normalizar pedir ayuda psicológica y ofrecer recursos accesibles para adolescentes y jóvenes.

Trabajar la conexión social

La conexión con otras personas es uno de los factores protectores más importantes. Las intervenciones que promuevan el sentimiento de pertenencia, el apoyo social y las relaciones de calidad pueden reducir el riesgo de pensamientos suicidas y ayudar a los jóvenes a gestionar mejor el malestar.

En muchos casos, no se trata tanto de aumentar el número de relaciones, sino de mejorar la calidad de los vínculos y asegurar que el joven o la joven tiene al menos una persona con la que se sienta seguro al hablar.

Si tienes pensamientos suicidas, pide ayuda:

También puedes comunicarte con los servicios de emergencia locales de tu zona de residencia.